lunes, 24 de junio de 2019

Antonio Pampliega: "No me gustaría que nadie viese lo que he visto en la guerra"


Nos dirigimos al encuentro con Antonio Pampliega, reportero de guerra. El día es soleado y al llegar nos recibe con una sonrisa, característica de su personalidad simpática, y nos invita a pasar a la terraza donde se desarrolla la entrevista mientras nos acompaña el trinar de los pájaros. La tranquilidad reina en la zona.


P: ¿Siempre quisiste ser periodista?

R: Siempre quise ser periodista, pero hice periodismo porque yo quería cubrir Juegos Olímpicos y Mundiales de fútbol… Pero mira dónde he acabado.

P: ¿Y cómo acabaste en el mundo del reporterismo de guerra?

R: Acabé en este mundo porque en noviembre de 2001 vino a mi universidad -Universidad Europea de Madrid- un fotógrafo iraní para explicarnos qué era Afganistán y lo que estaba sucediendo allí. Para poner en antecedentes: en septiembre de 2001 fue el atentado de las Torres Gemelas y en octubre de 2001 la invasión de Afganistán. Este señor nos explicó quiénes eran los talibanes y lo que estaba ocurriendo en un país que había estado blindado durante los últimos 20 años. Sus fotografías y vídeos mostrando su trabajo sobre el terreno a mí me abrieron los ojos a otro tipo de periodismo y pensé para mí: “Quiero hacer lo que hace él”, y al final he acabado haciendo lo que hace él.

P: ¿Qué consejo le darías a una chica que quiere ser reportera de guerra?

R: Mi consejo, tanto a chicas como a chicos, es que si es su sueño ir a cubrir una guerra, tienen que ir, pero también hay que tener en cuenta los riesgos que entraña. Si eres periodista en zonas de conflicto, tienes que saber que te pueden matar y secuestrar, pero si además eres mujer, sabes que, con casi toda seguridad, te van a violar. Si estás dispuesta a eso, vete, pero te vas con todas las consecuencias.
Eso es lo que yo le diría a una persona que quiere ir a cubrir una zona de guerra, una zona de guerra no es Disneylandia, no es un sitio de alegría y alboroto. Si se quiere fama, a lo mejor, te tienes que ir a otro sitio porque el riesgo que entraña es mucho más alto.

P: Qué afirmaciones tan duras.

R: Lo dice una persona que tiene amigos que han sido secuestrados y asesinados. La guerra es lo que es y si quieres ser famoso, pues te puedes dedicar a Sálvame, que es también un periodismo digno, pero no te puedes ir a una guerra sin saber qué te puede pasar y los riesgos que conlleva. Mucha gente quiere ir a la guerra porque quiere ser Manu Bravo o Antonio Pampliega. ¿Estás dispuesto a pagar el precio que pagamos nosotros? Manu estuvo 45 días secuestrado en Libia; yo, 299. Si estás dispuesto, vete, pero luego no te quejes.

P: ¿Cómo está la población civil en las zonas de conflicto? ¿Se han acostumbrado?

R: Al final, uno se acaba acostumbrando, por desgracia. En las guerras tipo Siria, Afganistán, Somalia, El Congo…, donde llevan entre 10 años y 40, que va a hacer Afganistán, uno al final se tiene que acabar acostumbrando. En las guerras se muere mucho, pero también hay que vivir. Imaginad que un afgano dice: “voy a parar mi vida y cuando acabe la guerra, la retomo”. El 27 de diciembre de 2019 hará 40 años que empezó la guerra en Afganistán. ¿Dejas tu vida hasta que se acabe? Al final, te acabas acostumbrando. El ser humano se acostumbra a todo, la otra opción que tienes es huir del país para no volver nunca más.

P: Y sobre los refugiados, ¿qué piensas?

R: Si te refieres al trato que les está dando Europa, a mí me da vergüenza, tanto a los que vienen en patera, como los que cruzan por los Balcanes. A mí me da vergüenza porque, por ejemplo, en España durante la Guerra Civil huimos a Latinoamérica y nos acogieron en Francia o Alemania, porque aquí había una guerra, y nosotros les ponemos barreras, murallas y alambradas en Ceuta y Melilla para que no vengan aquí.
También me avergüenza que la Unión Europea, que tiene el Príncipe de Asturias o el Nobel de la Paz, sea uno de los mayores traficantes de armas del mundo, es decir, que promuevan los conflictos o que vayan a África a expropiar toda su riqueza natural, pero eso sí, los negros que no vengan aquí. Sobre todo la indiferencia que estamos teniendo. Solo hay que ver cómo ha quedado el mapa de las europeas, donde ha ganado la ultraderecha.

P: Suena hipócrita defender una cosa y hacer la contraria.

R: El ser humano es hipócrita. Primero se mira el ombligo y después piensa en todos los demás. Somos egoístas por naturaleza. Siempre lo hemos sido.

P: En Pasaporte Pampliega, ¿cuál es el programa más duro que grabaste?

R: Teniendo en cuenta lo que me he estado dedicando en los últimos nueve años de los ocho que hemos hecho, o nueve si contamos el piloto, para mí ninguno es duro. Porque claro, mi grado de dureza es bastante alto. A la gente le sorprende el del Congo por lo que estaba pasando con las mujeres, que cada año 400.000 mujeres son violadas allí. El de Afganistán, para mí ese es el mejor, poniendo el foco en el matrimonio infantil. Eso es algo que aquí no se sabía, que una niña de 7 años te diga que su padre la vendió… Dices: "Madre mía, qué país y qué mundo estamos formando", pero es así. A esas niñas afganas les cerramos la puerta para que no vengan a Europa, que se quedan allí, dicen.

P: Fue muy impactante ver las declaraciones por televisión. ¿Crees que Occidente podría hacer algo al respecto?

R: Claro. Occidente estuvo allí 15 años en Afganistán y no hizo nada porque no le interesaba. La Constitución de Afganistán, apoyada por la OTAN y la Unión Europea, dice que si una mujer pasa una noche fuera de casa sin permiso del marido, tiene que estar condenada por adulterio. A Occidente le da igual lo que le pase a las mujeres afganas.

P: ¿Cuál es el programa que más te gustó grabar?

R: El mismo, el de Afganistán. Es el que más me gusta. Porque ese es Antonio Pampliega. Eso es a lo que me dedico y a lo que me he estado dedicando durante los últimos 11 años, ese soy yo. Fue en el que más disfrute, es un país que me encanta. Es el país donde yo me hice periodista y corresponsal de guerra en Siria, otro país que me gustaría visitar en la segunda temporada.

P: ¿Volverías a Siria?

R: Sí, siempre y cuando mi hermana me dejase y lo pudiese negociar con ella.

P: ¿Va a haber segunda temporada entonces?

R: Espero que sí.

P: ¿El programa se emite en prime time?

R: En prime time, en Cuatro y los jueves a las 22:45. En una cadena nacional, que pertenece al grupo Mediaset. La gente critica a Mediaset porque cree que hace un tipo de televisión, pero nos han dado una ventana para enfocarnos a lo que es el mundo, para ver por lo que pasa mucha gente, así que hay que estar agradecidos a Mediaset por apostar por esto. Cuando se hacen las cosas bien, hay que decirlo.

P: Aunque no sea líder sí que tiene una audiencia muy fiel y de hecho quieren segunda temporada.

R: Aunque no seamos líderes de la franja horaria, es complicado. Competimos con Gran Hermano y además, nosotros acabamos de empezar. No somos Ana Pastor que lleva años en televisión. Hay que ir ganando audiencia poco a poco y sobre todo un público fiel que sepa que los jueves tiene una cita con el periodismo internacional. Si la apuesta de Cuatro es continuar, será por algo, porque han visto algo que les ha gustado. Hay que continuar con esa línea, ir poco a poco abriendo conciencias.
Jordi Évole empezó como El Follonero en Buenafuente pegando gritos en el plató y haciendo el imbécil. A día de hoy es un referente. Es el único que ha entrevistado o al papa o a Nicolás Maduro. Porque han tenido paciencia con él. No eres líder de audiencia con tu primera temporada en tu primer programa, hay que tener paciencia e ir ganando a la gente poco a poco con tu trabajo. Y espero que Cuatro quiera eso.
P: Gracias a tu trabajo muchos estudiantes te consideran un referente y dicen que Pampliega es sinónimo de periodismo, ¿cómo llevas eso?
R: Me sorprende. Me sorprende para bien y para mal. Para bien porque hace 10 años yo estaba estudiando y tenía mis propios referentes a los cuales he conocido y he trabajado con ellos muchas veces. Que haya chavales que estén en la universidad que quieran parecerse a Antonio Pampliega o quieran hacer mi periodismo me llena de orgullo.
Me da pena y me cabrea, entre comillas, que a día de hoy se me conoce porque me han secuestrado, el programa es a raíz del secuestro. Si a mí no me hubiesen secuestrado, no me habría conocido nadie. Yo he estado cubriendo la guerra de Siria cinco años. Soy de los periodistas que más crónicas había enviado a nivel mundial, de los primeros en entrar, de los que seguíamos continuando. ¿Si no me hubiera pasado nada, hoy no sería referente? Me ha tenido que pasar eso para que la gente me admire. No me merece la pena, hubiese preferido ser anónimo y seguir poco a poco. Eso es lo que me cabrea.

P: Ese fue un punto de inflexión en tu carrera.

R: Yo digo siempre lo mismo. Antonio Pampliega, si hoy es buen periodista y referente, lo tendría que haber sido en 2015. El secuestro es de todo menos un máster en Periodismo. Si soy bueno ahora, era bueno antes. A mí el secuestro no me ha hecho buen periodista, me ha dado más visibilidad. Eso conlleva a que la gente se fije más en mi trabajo, pero ya curraba antes.

P: Respecto a los medios de comunicación, ¿crees que la decadencia del periodismo es culpa suya y va a ser más duradero?

R: Siempre se habla de la crisis del periodismo. Yo empecé en 2008 a hacer periodismo y me pagaban como freelance mucho más de lo que se paga actualmente. ¿Crisis del periodismo? Bueno, hay directivos que cobran mucho dinero en los medios, aunque los freelance cobran lo que cobran. No hay decadencia, lo que hay es falta de interés por parte de los medios de comunicación porque no quieren apostar, y por parte de la audiencia, que les da igual. Si tú no exiges como público, yo no te voy a dar algo.
Si a ti te da igual que te cuente un atentado en Afganistán, y te lo cuente en Madrid copiando y pegando de agencias o de Twitter y tú no me exiges que haya alguien sobre terreno para que me explique lo que está pasando, yo sigo haciendo eso porque es barato. Los medios de comunicación se han dado cuenta de que hay que recortar porque cuanto menos gastos, mejor.
Se recorta en corresponsales y se crea una red de freelance que te da igual quién sea y cómo esté viviendo sobre el terreno. No le tienes que pagar Seguridad Social ni seguros de vida o seguridad armada. Si los matan o secuestran es su problema, no tuyo. Si eso ocurre eliminan todas las noticias que han publicado en el medio para que nadie los vincule. Eso me lo han hecho a mí. Cuando nos secuestraron, eliminaron todos los reportajes publicados con ese medio, para que nadie les dijese: "¿Tenéis algo que decir?"

P: Hablando de las audiencias que no exigen, hay muchos que se muestran contrarios a pagar por la información en este nuevo modelo de negocio. ¿Qué piensas sobre eso?

R: El periodismo cuesta dinero. Entonces, si pagamos por todo, ¿por qué no vamos a pagar por el periodismo? El problema es que los medios de comunicación, por Internet, lo daban todo gratis y la gente se ha acostumbrado a eso. Ahora tienes que volver a educar y a pedirles que si quieren periodismo de calidad, que tengan que pagar por ello. Se puede hacer. El modelo 5W yo creo que es el objetivo y lo que hay que seguir.
¿Quieres buen periodismo? Perfecto, pero tienes que pagar. Si no, te ofrezco mierda. La culpa la tienen los medios de comunicación por ponerlo gratis. Si tú vienes a una casa y el jardinero te cobra, ¿por qué el periodista no puede cobrar por hacer su trabajo? No lo entiendo.

P: ¿El modelo sería como el que está utilizando eldiario.es?    

R: No sé si eldiario.es funcionará. No lo sé. Yo te puedo decir lo que paga a sus freelance que tampoco es una maravilla. El modelo es que el medio se sostenga con la venta de sus noticias. Así es como funciona. Lo que no puede sostener a un medio de comunicación es un consejo de administración donde haya banqueros, personal de grandes multinacionales o grandes empresas, que son las que más manejan el periódico. Eso no puede ser.

P: Entonces, ¿estás a favor de lo que decía Pablo Iglesias de que hay cloacas?

R: ¿Qué dice Pablo Iglesias?

P: Que el periodismo estaba manipulado por las grandes empresas, multinacionales…

R: Pablo Iglesias tiene un programa en La Tuerka, en HispanTV, que depende de Irán. Que es un país donde a los homosexuales les cuelgan. A mí que venga un señor politólogo a hablarme de periodismo, no. Cada uno a lo suyo.  Es a lo que tiene que dedicarse. Está, por supuesto, claro que el periodismo muere en el momento que cotiza en bolsa. Ahí se va a tomar por culo la objetividad. O sea, el periodismo no es objetivo porque depende de intereses, ya seas eldiario.es, que dependes de tu masa de socios, que tendrán tu ideología o El País que depende de su Consejo editorial o de su Consejo de grandes jerifaltes que son los que dirigen el periódico. Pero la objetividad en el periodismo no existe, es imposible, porque cotizamos en bolsa.

P: Para ir acabando, ¿qué consejo le darías a un estudiante de Periodismo?

R: ¿Que quiera dedicarse al periodismo o a algún periodismo en concreto?

P: Que quiera dedicarse al periodismo en general.

R: A un estudiante de Periodismo que quiera salir y trabajar de esto, le diría que es una profesión muy complicada. Cada año salen de la Facultad miles de estudiantes a un mercado que es imposible que les dé trabajo a todos.
Para mí es la mejor profesión del mundo, es la más maravillosa, de hecho no cambiaría mi profesión. Pero es complicado, tiene que renunciar a muchas cosas. Y sobre todo si quiere ir a cubrir guerras… renunciar a casi todo. ¿Por qué? Porque o trabajas o vives una vida como los demás, es decir, te independizas, tienes tu casa, tu familia… pero si quieres cubrir guerras, con 35€ que paga El Mundo o 45€ que paga El País, a ver qué hipoteca pagas, o qué alquiler. Entonces tienes que vivir con los padres hasta que te secuestren y te den trabajo.
Es una carrera de fondo. Aquí no llega el más rápido, sino el que aguanta. Porque, en mi caso, vas a guerras y vas viendo a chavales que salen de la Universidad, a cubrirlas. Le ves en una guerra y a los demás no, porque no se lo pueden costear. Te das cuenta de que cuando nosotros nos retiremos, la generación del 80 u 86… ¿quién va a venir detrás? Yo no conozco a muchos jóvenes que vayan de guerra en guerra como Manu, Natalia Sancha, Diego Ibarra, yo… Yo no veo nueva hornada de jóvenes, no se lo pueden costear, es imposible.

P: ¿Actualmente hay alguna zona de conflicto que te interese especialmente?    

R: Sí, claro. Yemen. Porque España está vendiendo armas a los saudíes y con esas armas están matando a población civil. Me encantaría ir allí y denunciar cómo España, que es el sexto vendedor de armas del mundo, está alentando esa guerra en silencio. Me encantaría para que nosotros, aquí, lo viéramos. Porque si el día de mañana llega un yemení y se revienta en Madrid, que la gente entienda por qué lo ha hecho. Y cuando la gente entienda que estamos vendiendo armas a su país, para que se maten entre ellos, a lo mejor habría que pedir explicaciones a quien esté en el Gobierno, ya sea de izquierdas o de derechas.
Toda acción conlleva una reacción. Invades Irak, atentados de Atocha. Durante años machacas a la gente de Oriente Medio, resultado… 11 de septiembre. Apoyas a los muyahidines luchando contra los soviéticos, ¿qué tienes? Los talibanes.  
Toda acción conlleva una reacción, funciona así. Pero tienes que estar en contagio. Si no lo cuentas, no existe. A día de hoy, sigue muriendo gente en el Mediterráneo, ¿lo sabes? No, porque ya no hay medios de comunicación contándolo porque ya no hay barcos de rescate. ¿A la gente la ves preocupada? Se la suda. En los últimos cinco años, han muerto 17.000 personas en el Mediterráneo. Diecisiete mil. Por eso somos importantes, para contar eso.

P: ¿Qué le dirías a tu “yo” de hace diez años?

R: Que dónde iba. Eso es lo que le diría. Porque yo recuerdo a ese Antonio de 2008, en Irak, que no sabía casi ni hablar inglés, que no sabía dónde se estaba metiendo. Que tenía 25 años y que lo que quería era convertirse en Pérez-Reverte, sin saber dónde se estaba metiendo.
Cometí mogollón de errores al principio, muchísimos… Tú a una guerra no puedes ir con los ojos cerrados y pase lo que pase. He tenido mogollón de suerte. Yo se lo decía a López durante el secuestro, que a mí me podrían haber matado o secuestrado muchísimo antes, por todas las tonterías que he hecho. Por no estar preparado, por no saber dónde me metía, por ego, por “llámalo equis”... Yo he cometido imprudencias, muchísimas. Yo me daría una colleja, para que me pensara las cosas mucho.

P: ¿Las repetirías?

R: Sí (risas). Lo repetiría pero con más cabeza. Me seguiría dedicando a lo que me dedico, porque me encanta, pero con muchísima más cabeza, sin hacer tantas tonterías.

P: ¿Hay alguna pregunta que nunca te hayan hecho, pero te hubiera gustado responder?

R: Me han hecho muchas entrevistas y muchas preguntas, pero lo que nunca me han preguntado es si el día de mañana tengo un hijo, y mi hijo me dice: “Papá, quiero ser corresponsal de guerra como tú”. ¿Cuál sería mi respuesta? Esa es la que nunca me han hecho.

P: ¿Y qué le dirías?

R: Que no, que no lo hiciera. Pero no porque ponga su vida en peligro, sino por las cosas que tenemos que ver. No me gustaría que nadie viese lo que he tenido que ver yo en la guerra. Nunca. Porque la guerra no es la gente que huye, no son los frentes de combates, que es donde se disparan unos a otros y es espectacular. La guerra es meterte en un hospital y escuchar solamente el sonido de la gente llorar. O mirarte los pies y darte cuenta de que todo el suelo tiene una película de sangre. O los padres llorando sobre los hijos. Eso es una guerra y no me gustaría que mi hijo viera eso. Gente destrozada por las bombas. No merece la pena.

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